Interviews
October 18, 2012
Milenio
Mexico
Emiliano Balerini Casal
Cultura
“El arte, un medio para tomar conciencia” Gottfried Helnwein
El artista austriaco expone en el Museo Nacional de San Carlos su muestra 'Fe, esperanza y caridad', compuesta por 34 imágenes que provocan gran impacto.
Ciudad de México  • Considerado uno de los artistas plásticos y fotógrafos hiperrealistas más polémicos de la actualidad, Gottfried Helnwein (Viena, 1948) se encuentra de visita en México para inaugurar hoy la exposición Fe, esperanza y caridad en el Museo Nacional de San Carlos. Se trata de una retrospectiva integrada por 34 imágenes intervenidas que muestran la realidad humana, en especial la de los niños. Sus obras también se podrán ver en la Galería Hilario Galguera y en el Monumento a la Revolución.
Helnwein creció en Austria después de la Segunda Guerra Mundial. Estudió en la Universidad de Artes Plásticas en Viena, y a lo largo de su trayectoria ha expuesto en Estados Unidos, Japón, China y Rusia, entre otros países. Ha sido reconocido con premios como Master Class de la Universidad de Artes Plásticas de Viena, el Kardinal-Konig y Theodor-Korner.
Su exposición se llama Fe, esperanza y caridad, pero en realidad no tiene nada de ello.
El artista: Gottfried Helnwein
2012
¿Por qué decidió llamarla así?
Ver una exposición es un trabajo de contemplación. Los títulos de las exhibiciones no deben explicar el contenido de las mismas, sino deben de ser el medio por el cual se introduzca al público al trabajo del artista. Éste debe permitir que el contemplador de su obra haga un trabajo propio. Explicar el título de la muestra es quitarle la magia a lo que se presenta. Marcel Duchamp decía: “El arte es bipolar: en un extremo se encuentra el artista, en el otro el público”. El arte y el público se tienen que relacionar de manera creativa. El público debe formarse su propia opinión sobre lo que ve.
Su generación se desarrolló en la posguerra. ¿Cómo lo influyó en su quehacer artístico?
La época en la que crecí fue deprimente. Vivía en un país que había perdido dos guerras mundiales, y Hitler representaba la locura. La mayoría de los alemanes y austriacos lo siguieron de buena gana hacia un camino que los llevaba a la destrucción. Su régimen quería exterminar todo lo que no le gustaba: judíos, homosexuales, gitanos; destruyó libros, edificios, arte. Tras la Segunda Guerra Mundial me percaté de que los adultos guardaron silencio. Yo rechacé todo esto haciendo un proceso interior en el que cobré conciencia sobre lo que pasó.
¿Cuál debe ser la relación entre arte y violencia?
Lo primero que se debe hacer en esta relación es darse cuenta de lo que pasa alrededor de nosotros. Uno de los grandes problemas del mundo es que no queremos ver lo que nos sucede como sociedad. Además de ver lo que nos pasa hay que escucharnos. Un ejemplo de lo anterior es la gente que siguió a Hitler sin cuestionar ninguna de sus decisiones. El arte es un medio para tomar conciencia de lo que nos ocurre: es lo que nos queda y nos explica lo sucedido anteriormente. Goya, por ejemplo, fue un artista que nos representó cosas terribles e incómodas. A través de la experiencia estética que nos dejaron sus obras hemos tenido un efecto catártico que nos ayudó a tolerar lo terrible del mundo.
Usted trabaja el tema de niños violentados, ¿por qué?
Quiero entender las razones por las que existe tanta destrucción. Concluyo que en cada ser humano hay bonhomía, especialmente en los niños que, hasta cierta edad, tienen inocencia y pureza. Ellos no entienden la destrucción y son artistas en sí mismos por su naturaleza creativa.




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