International Press
May 24, 2013
masde arte
La Albertina dedica a Gottfried Helnwein su primera retrospectiva europea
Hiperrealismo y reflejo del dolor son las bases de la obra de uno de los artistas austriacos actuales más reconocidos internacionalmente
La exhibición se compone de 150 piezas representativas de todas las fases de la carrera de Helnwein, obsesionado por invitar al espectador a dialogar con bestias negras y temas tabúes de la sociedad y con el dolor, la ansiedad y la violencia, la herida que cicatriza pero no desaparece y la pérdida de la inocencia, motivos recurrentes en su producción siempre inquietante y perturbadora.
Coincidiendo con su 65 cumpleaños, la Albertina vienesa abre al público el 25 de mayo la primera retrospectiva europea de Gottfried Helnwein, artista austriaco internacionalmente conocido por sus crudas pinturas hiperrealistas de niños heridos y vendados y sus amenazantes obras inspiradas en el universo de Disney.
La exhibición se compone de 150 piezas representativas de todas las fases de la carrera de Helnwein, obsesionado por invitar al espectador a dialogar con bestias negras y temas tabúes de la sociedad y con el dolor, la ansiedad y la violencia, la herida que cicatriza pero no desaparece y la pérdida de la inocencia, motivos recurrentes en su producción siempre inquietante y perturbadora.
Veremos en Viena acuarelas y fotografías manipuladas en las que se entremezcla la iconografía cristiana y la estética nazi, la provocación y el desgarro, el horror de la guerra y el pop. Sus retratos fotográficos están a menudo retocados con pintura y desprenden un lirismo oscuro que ha seducido a enfants terribles del pop que lo han elegido para las portadas de sus discos, como Michael Jackson o Marilyn Manson.
Junto a acuarelas, dibujos a lápiz y pasteles de su época temprana, nos esperan en la Albertina series monocromáticas como Night and Righteous Men, tempestuosos retratos acrílicos y series recientes de evidente inspiración goyesca incluso en sus títulos: Los Caprichos, The Disasters of War y Murmur of the innocents.
En palabras de Susan Crowley, comisaria de una anterior muestra de Helnwein en el Museo mexicano de San Carlos, la exhibición de la violencia es concebida por el artista vienés como un primer paso para su superación, dado que ignorarla u obviarla sólo contribuye a que se propague como la peste. Estos niños, según declaraciones del artista, contienen la historia, los mitos, todo eso que se ha callado pero que debe contarse, de nada sirve tratar de negar o dar la espalda a la belleza que estas imágenes representan, por eso miran así, porque guardan los secretos de la historia y las historias que jamás se contaron. No son símbolos de la infancia sino del hombre vulnerable e indefenso.
Helnwein fue educado bajo una estricta formación católica y estudió en el Instituto Federal para la Educación Gráfica y la Experimentación de Viena. La controversia le persigue; su primera gran polémica la protagonizó en 1968, con sólo veinte años, al pintar con su sangre un retrato de Hitler, y tres años después fundaría el grupo Zoetus, cuyos trabajos serían calificados como un nuevo "arte degenerado" por desconocidos que pegaron sobre las obras etiquetas con ese lema. Logró exponer por primera vez en Alemania en 1974, ya en 1980 mostró sus dibujos en la Albertina y en 1988, en Colonia, exhibió uno de sus proyectos más conocidos, inspirado en la Noche de los Cristales Rotos. De nuevo un grupo de vándalos destrozó las piezas degollando a sus retratados simbólicamente. El camino de Helnwein ha sido desde entonces no salirse de la senda de la denuncia.




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