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June 18, 2005
El diablo probablemente...
las deconstrucciones de Floria
Jan Svankmeyer, Joel Peter Witkin, Los hermanos Quay, Hans Bellmer, Gottfried Helnwein, Francis Bacon, HR Giger, David Lynch entre otros tienen en común a una mujer, es una mujer que gusta del stress de sus hombres y los junta en proyectos nada benevolentes, ya sea en sus fotografías, sus esculturas o en esas pequeñas cápsulas de creación llamadas videos musicales; mujer que corrompe los cuerpos al borde de la distorsión y los retrata con la lucidez de lo bizarro que raya en lo bello.
Floria Sigismondi, nacida en Italia y residente de Ontario, Canadá, obtuvo de estos hombres las primeras influencias al parir sus lejanías con el mundo tal y como lo conocemos (sin olvidar a Cronenberg por supuesto). Ha entrado en la escena artística consistente pero sin ser invitada, logró crearla con todo y teatro, sus videos son reconocibles hasta cierto punto de fijación, similar a Kubrick.
Ha atestiguado su versatilidad visual a través de sus videos musicales (su carta de presentación más fuerte), creados para gente tan dispar pero unificados por un solo elemento: la particular visión de la creadora. The cure (The end of the world), David Bowie (Little wonder), Interpol (Obstacle 1), Sigur Ross (Untitled), Marilyn Manson (Tourniquet), Leonard Cohen (In my secret life), Tricky (Makes me wanna die) y hasta Christina Aguilera (me ahorraré el nombre de la canción... Fighter pues) han recurrido a sus servicios, para apreciar una mente que organiza elementos que cuentan algo fuera de los límites, pero que es reconocido por nosotros mismos: los objetos de cirugía, elementos metálicos fetish, ropas desgarradas así como la piel misma, recurren a una vacilación de la directora en mostrar las estructuras del cuerpo humano -una de sus grandes pasiones- y sus conductas inherentes a lo externo (The beautiful people), de hecho es una de sus formas preferidas de trabajar, tomar algo, destruirlo o desarmarlo y crear una nueva especie de los residuos. En una entrevista menciona que le gustaría ir al futuro para apreciar con ojo vivo la metamorfosis de la anatomía del cuerpo, palparla y/o saborearla.
Existen reflejos sucios y manchados donde crea un lenguaje del cuerpo que habla por si mismo; son contundentes esos movimientos arrítmicos y acelerados que crea para sus protagonistas, es de este teatro que se habla al momento de crear esos pequeños universos construidos, tanto el desarrollo del concepto y esa resaca catártica de la que siempre le gusta hablar: “lo que me gusta del video de The cure, es mostrar a un Robert Smith en conflicto (como si lo necesitara) en un espacio donde se perciba la tensión, el estrés, y al final ver como esa casa se derrumba”.
Floria Sigismondi se ha caracterizado por ser apasionada de la imagen mas no se enamora de solo un instrumento. Multidisciplinaria, encuentra su perfil ya sea en la fotografía, el video, la escultura o la pintura y lo plasma donde su ojo lo permita, y en cuanto a sus próximos videos tendremos que esperar a su oído: “necesito que la canción me haga sentir, si no, es imposible tratar de crear algo. Es algo orgánico” (Por David M.)
posted by el ojo en la cerradura at 3:55 PM




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