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October 5, 2010
El elemento del crimen
Antonio Medinilla
de TANGENTES E INTERSECCIONES: Helnwein, Shiele, Trackl, Klimt.
“…sólo se vive y se habla matando en sí (en los demás también) al infans. Pero ¿qué es el infans? Obviamente, aquello que no ha comenzado a hablar y nunca hablará, pero, antes que nada, el niño maravilloso (terrorífico) que fuimos en los sueños y los deseos de quienes nos hicieron y nos vieron nacer (los padres, toda la sociedad).”
“Se mata a un niño”. Ese título, en lo que tiene de fuerza indecisa, es el que, en definitiva, ha de reconocerse. No soy yo quien tiene que matar y siempre matar al infans que fui como en primer término y cuando no era todavía sino en los sueños, los deseos y lo imaginario de algunos, y luego de todos. Hay muerte y asesinato (desafío a quien sea que logre diferenciar seriamente estas palabras y, sin embargo, hay que separarlas); de esta muerte y este asesinato ha de responder el “uno” impersonal, inactivo e irresponsable –y, asimismo, el niño es un niño, siempre indeterminado y sin relación con nadie. De una muerte mortífera se muere un niño ya muerto de quien no sabemos nada, aun cuando lo calificamos de maravilloso, terrorífico, tiránico o indestructible: tan sólo sabemos que la posibilidad del habla y de la vida depende, por la muerte y el asesinato, de la relación de singularidad que se entabla ficticiamente con un pasado mudo, anterior a la historia, por consiguiente fuera de pasado, del cual se vuelve figura el infans eterno, al tiempo que se oculta en él. “Se mata a un niño”. No nos engañemos respecto de este presente: significa que la operación no puede tener lugar de una vez para siempre, que no se cumple en ningún momento privilegiado del tiempo, que se produce sin poder producirse, de tal modo que sólo tiende a ser el tiempo mismo que destruye (oblitera) el tiempo, obliteración y destrucción o don que siempre se ha revelado en la precesión de un Decir extradicho, habla de escritura por la cual esta obliteración, lejos de obliterarse a su vez, se perpetúa sin término hasta dentro de la interrupción que constituye su sello.”




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