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June 30, 2000
www.vamosalteatro.org
Norberto Montero
Teatro Callejón de los Deseos
KLEINES HELNWEIN
de Rodrigo Malmsten Dirección, Rodrigo Malmstem con Belén Blanco y Martín Von Tumpling
Excelentes, la dirección precisa y sintética del autor y la antológica actuación de Belén Blanco, hacen gala de un virtuosismo que sorprende por su juventud y que prefiero adjudicar al talento natural más que a una experiencia profesional que necesariamente suponemos en los comienzos. La escenografía, el vestuario, los elementos, la luz, el sonido en vivo, se integran armónicamente para subrayar la expresividad de este hecho teatral infrecuente.
Argumento:
Un personaje ambiguo con rasgos feminoides transita acciones e imágenes inquietantes en roles de victimario o victimizado que sugieren ora paternalismos, ora infantilismos, en un crescendo de extrema crueldad, desamparo, sensualidad, incesto, aislamiento.
Análisis:
La dramaturgia crea imágenes arquetípicas con las que apela al nivel de comunicación de los sentidos, de la imaginación, de la intuición para conmovernos más allá de la posibilidad del razonamiento. Tampoco hayamos aquí, en consecuencia, la estructura tranquilizadora de un conflicto polarizado en el escenario.
Por lo tanto, aquello a lo que asistimos se constituye en una maravillosa pantalla de proyección subjetiva. Nos involucra más allá de lo que creemos. Nos enoja, lo negamos, lo rechazamos, nos atrapa, nos interesa, nos admira, nos gusta, nos asquea, nos impresiona, nos aleja indiferentes, nos infunde un silencioso respeto, según sea cada caso.
Cada espectador. Pero siempre, en mayor o menor grado, nos involucra. Nos incluye y nos convierte potentemente en sujeto-objeto-actor-testigo de una realidad: alguien que hace y alguien que mira y no entiende. He ahí el conflicto creciente que amenaza con llegar al estallido. El conflicto ya no se desarrolla entre personajes en el sentido transversal de una trama convencional imaginaria, sino en el sentido longitudinal de la relación persona-autor-actor-personaje / persona-ser social inmerso en nuestra cultura-espectador . Y desde ahí nos invita a vivenciar la violencia de nuestra cultura. Con multiplicidad de medios expresivos: mujer-niña-neutro, por momentos idioma extranjero, imágenes plásticas (pintor austríaco) de una estética gestada en el "mundo avanzado", sonidos excitantes, clima escenográfico de encierro.
Excelentes, la dirección precisa y sintética del autor y la antológica actuación de Belén Blanco, hacen gala de un virtuosismo que sorprende por su juventud y que prefiero adjudicar al talento natural más que a una experiencia profesional que necesariamente suponemos en los comienzos. La escenografía, el vestuario, los elementos, la luz, el sonido en vivo, se integran armónicamente para subrayar la expresividad de este hecho teatral infrecuente.




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