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April 30, 2009
Cuarto de Revelado
Artes Visuales
Por Ignacio Rojas
Chile
HELNWEIN Y LOS MIL ROSTROS DE LOS ÁNGELES CAÍDOS
El multidisciplinar artista austríaco a logrado conformar una obra mayor, en donde la ética y la estética no apelan únicamente a una conciencia histórica sino que también ha logrado superar sus propias fronteras discursivas para alcanzar valores permanentes; temas universales reiterados en una constante pregunta lanzada hacia el futuro a través de los innumerables rostros de los ángeles caídos en desgracia, símbolos del porvenir de la humanidad; los últimos bastiones de esperanza cifrada en los rostros de las eternas víctimas… los niños. Ante eso, la propuesta de Helnwein, de pretensiones altamente explícitas, irrumpen en espacios inesperados como verdaderos espasmos lacerantes para sus espectadores. La versatilidad de sus recursos expresivos (fotografía, técnica mixta sobre lienzo, autoretratos, acuarelas, instalaciones, performance, teatro, cine, etc.), lo ha hecho notoriamente visible a los ojos de la censura de los sectores más conservadores. Sin embargo, H. constantemente apela a aquellas imágenes que no hay que olvidar; las imágenes de un imaginario alimentado por su paisaje de infancia, que fue el paisaje apocalíptico del sombrío y triste proceso de restauración, un mundo sin sonrisas poderosamente enraizado en el afán de olvido de todo aquello que se soslaya, por pudor, culpa y miedo al reconocimiento sorpresivo de las verdades de las cuales el hombre sabe que esta infectado; la manifestación interna de la corrupción, el bullir sin límites del odio.
Piezas relevantes de su trabajo han sido, por ejemplo, la serie de “Epifanías” (I, II, III), que completan un tríptico estremecedor donde el nacimiento de Jesús y la adoración hacia él por parte de los “reyes magos” y sus “pastores”, que inician las dos primeras etapas, están trastocadas por las particulares presencias y fisonomías de los adoradores, así como también su sentido. La evocación no remite a la biblia o a la celebración de la vida, más bien, representa la exaltación ideológica del odio y la adoración insuficiente, equivocada, de un ideal racial que en el nacimiento de los “aptos” y las miradas extasiadas y conformes de sus adoradores, reflejan el más elocuente prólogo del Horror . La atmósfera cromática de la serie esta concatenada por los colores oscuros, fríos azules, intensos blancos de luz (especialmente en los rostros), y la envolvente y característica propensión de Helnwein por una siniestra opacidad, de la cual sólo se puede leer la irreversible sensación de las consecuencias. La serie culmina con la tercera “Epifanía” titulada “Presentation at the temple”, que trae a la memoria a “La clase de anatomía” de Rembrandt, sin embargo, no son estos estudiantes o médicos interesados en el ser humano y la vida, desconocemos todo sobre sus personas, pero misteriosos y grotescos, son precisamente sus rostros los que hablan por ellos en la más completa deformidad.
Epiphany I (Adoration of the Magi)
mixed media (oil and acrylic on canvas), 1996, Denver Art Museum




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