
Estoy de vuelta de Monterrey, a donde fui para la Feria del Libro; más concretamente, para el Encuentro de Narradores de Tierra Adentro que se celebró en ella. Fue una ocasión de rever amigos, conocer a otros nuevos y escuchar textos, algunos de ellos extraordinarios; poca gente “de fuera” del encuentro estuvo allí para escuchar también, pero esa es otra cuestión, más triste (que tal vez se pueda enlazar con la historia de Bef, quien me llevó ilusionado al antro de mala muerte donde comienza su novela Tiempo de alacranes…, pero tan sólo para que los dos descubriéramos que se había vuelto “fresa”, con música de Kalimba en un estéreo y una película con Rob Lowe en sendos monitores).Por otro lado, también estuve en el Marco (el Museo de Arte Contemporáneo), guiado de formas distintas por Julio Salinas y, de nuevo, Bef. Allí pude ver exposiciones de los mexicanos Marco Arce y Rodolfo Morales, más el Autorretrato de Gottfried Helnwein en el que se basa la ilustración de un álbum famoso de los venerables (aunque pésimos) Scorpions…Una de las muchas versiones del autorretratoMás los pasillos de toda la planta baja estorbados de mesas redondas, maripositas de vidrio colgadas del techo y enormes pantallas chinescas, por no hablar de un templete para grupo versátil (de cumbias a cuatro valses) porque en el local se celebraría una boda de prosapia: al menos, se habían pagado (según se me dijo) $5,000,000 por el privilegio.Por supuesto, el museo tiene que mantenerse, y desde el principio estuvo financiado por los prohombres (¿y mujeres?) que pueden permitirse semejante gasto. Pero la sugerencia fue que esas mesas y sillas se convirtieran en una instalación: el vino y la comida se quedarían dos semanas sobre los platos, sin que nadie pudiera tocarlos, y luego el espacio se abriría al público, que podría recorrerlo con el fondo de “Mi dulce niña” o cualquier melodía similar…Archívese en: Apuntes17.10.05 @ 12:30 pm6 comentarios »NOTA: En la lista se muestran también, cuando las hay, las referencias (trackbacks) hechas desde otros sitios o desde notas de este mismo sitio.La dirección para hacer trackback de esta nota es: http://albertochimal.blogsome.com/2005/10/17/el-vuelo-de-las-novias/trackback/1.Alberto: te llevaste una postal muy fidedigna de estos lugares… Un fuerte abrazo.Julio Salinas — 17/10/2005 @ 3:42 pm2.Gracias a ti, Julio, por tu hospitalidad y tu generosidad. Ah, y ¡se me quedó el paquete de libros para ti! Te lo enviaremos… :)Alberto Chimal — 17/10/2005 @ 6:00 pm3.hola alberto, saludos desde monterrey. aunque en ese momento no estaba esa canción en marco, estoy segura, totalmente, que es lo que hubiera sonado esa noche en ese lugar. a mi también me pareció que era algo fresa el caracol, aunque la noche siguiente no hubo kalimba, el ambiente no era nada escalofriante.me pregunto, ¿habrá llegado bien mi pequeño encargo? el destinatario no se ha conectado al msn, mil gracias :)lulú — 17/10/2005 @ 9:19 pm4.Hola, Lulú. No he podido ver al destinatario, pero sí a su papá, por lo que el sobre está en camino y debe llegar hoy. Muchos saludos.Alberto Chimal — 18/10/2005 @ 8:51 am5.Hola Alberto, fíjate que nunca he ido a Monterrey, y una de las razones por las que me gustaría ir es para conocer ese museo. Ya me he enterado que ponen buenas exposiciones que a veces no llegan aquí, pero me da mala espina que hayas encontrado ese autorretrato, porque fue parte de una exposición que hubo en el MAM, era la colección de un señor (no recuerdo su nombre) que al parecer tenía gustos muy variados, pero pocas cosas eran buenas, pues recuerdo que la mitad de la colección era obra de autores de COBRA, de los accionistas, hasta de Tàpies había. Pero la otra mitad era francamente mala, autores hiperrealistas que retratan escenas de lo más frívolo y banal, como aquellos adolescentes modelando ropa en medio de una cancha de basquetbol, y cosas por el estilo. Presiento que los museos se están llenando de frialdad y vacío de manera peligrosa. Ojalá sólo sea una “moda pasajera” y pronto vuelva la fuerza, la expresividad y sobre todo la imaginación.Iliana — 18/10/2005 @ 10:36 am6.¡Iliana, era justo la misma exhibición, la colección Essl! Se te olvidó mencionar dos de los peores cuadros de Hundertwasser…, y la verdad es que, viendo un poco más de la obra de Helnwein, lo que me pareció vibrante y original en el museo se me figura ahora repetitivo. Me decían que el hombre lamentaba haber permitido a los Scorpions usar su autorretrato, pero no deja de crear versiones y actualizaciones del mismo; temo que tienes razón y el único motivo de que eso fuera exhibido fue el “prestigio” de la colección. Una pena.Alberto Chimal — 18/10/2005 @ 11:25 am