A simple vista, tienen poco y nada en común. No muchos podrían haber imaginado que juntos formarían una buena dupla para protagonizar un proyecto. Alejandro Maci lo hizo. Este director de teatro, cine y televisión sí pensó que Nazareno Casero y Belén Blanco podrían ser Kurt y Olga, los personajes centrales de Cara de fuego , la pieza del joven dramaturgo alemán Marius von Mayenburg que pasado mañana subirá a escena en la Ciudad Cultural Konex, y que ya había sido presentada aquí por un elenco lituano que participó de la tercera edición del Festival Internacional de Buenos Aires. Maci, quien con esta pieza vuelve al teatro después de varios años, debe de haber intuido que esas diferencias iban a dejar de importar -o, al contrario, quizá se volverían enriquecedoras- una vez que sus actores encarnaran a esos hermanos que, frente a los ojos aparentemente indiferentes de sus padres, se descubren enamorados. "Es una historia de terrorismo familiar", define categóricamente Belén Blanco.
La llegada del libro del Von Mayenburg a las manos de los actores significó cosas diferentes para cada uno, pero que resultaron en el mismo acto: la aceptación de ser parte de un proyecto que los pondría en escena otra vez. A Belén lo que la convenció no sólo fue el libro, sino la presencia de Maci en la dirección, con quien ya había trabajado en cine y de quien vio todas sus puestas teatrales. A Nazareno lo enfrentó a las tremendas ganas que tenía de hacer teatro, por primera vez en catorce años de carrera. El mismo corre a un costado sus participaciones en algunas de las puestas de su padre, Alfredo Casero, ya que eran "muy chiquitas, pura improvisación".
Así, Belén Blanco que tiene fama de ser seria y distante, y que con sus poco más de 30 años tiene una carrera apoyada en importantes trabajos tanto en cine, como en televisión y en teatro (sin duda, un punto alto en éste género fue su Kleines Helnwein ), se encontró con Nazareno Casero, que luego de sus alocadas participaciones infantiles en el programa de su padre, Cha cha cha , cuando tenía apenas siete años, probó con la tele en distintas facetas de conductor y actor, y con el cine hasta que definitivamente asombró con su trabajo en Crónica de una fuga . Y entonces, aquellos que parecían tan diferentes ya no lo son tanto.
La juventud y la energía vital de los personajes se vuelve importante también para los actores, ya que la necesitan para poder llevar adelante una puesta que según ellos mismos precisan es "sumamente vertiginosa".
"La verdad: me gustaría ver esta obra desde la platea. Es tan física, que me encanta; eso del poner el cuerpo es el verdadero trabajo del actor, y Alejandro, el director, la planteó en un registro casi cinematográfico, tremendamente veloz. Es una obra que no está editada, ya que entre escena y escena ves lo que hacen los actores, y entonces se juega mucho con esa doble mirada entre actores y personajes", explica Blanco, mientras que Casero suma: "Más que no estar editada, la edición es en vivo Todo el tiempo está pasando algo, siempre va in crescendo".
Quizá sea el ritmo vertiginoso y el sarcasmo con que se muestra la particular relación entre estos hermanos que los dos actores concuerdan en que no es esencialmente un drama. "Hay cosas que me dan mucha gracia y creo que nos corremos del dramón por el registro estallado que eligió Maci. Necesitamos transmitir lo que nos pasa desde el lugar más verdadero posible, pero marcadamente alejados del naturalismo. A eso que hacemos, que en realidad es por momentos una representación de lo que pasa, se le agrega una combinación perfecta entre poesía y banalidad, lo que me parece encantador", sintetiza Belén.
En estos días previos al estreno, Nazareno está ansioso y feliz por el estreno, por las ganas de "poner ya el cuerpo". Pero llegar a este punto le costó acostumbrarse a otro tipo de trabajo, uno por el que nunca había transitado: la pormenorizada búsqueda de matices, detalles, interioridades que se reflejaran quizás en un solo gesto. "Hace tres meses que estamos ensayando, y es un trabajo arduo sobre cada escena, sobre cada transición. En cine y en televisión, en tres meses ya hiciste la tira entera; acá, en cada escena hay puntos en los cuales trabajar, momentos en los que tenés que variar cosas como con un dimer ; pero me gusta; me siento cómodo moviéndome entre esos pasillos finos, aunque es cierto en que hay momentos en que sentís que la cosa te gana y que ves todo embarrado", reconoce Casero.
Con experiencias disímiles a cuestas, otro encuentro entre los dos actores es la duplicidad de tareas que cumplen a la vez. Por estos días, además de ensayar ocho horas la puesta de Maci, Nazareno conduce Km a km , programa que emite Canal 7 ("Hacer varias cosas me deja estar más tranquilo, quizá tengo menos tiempo, pero me da un arnés de contención; todo se retroalimenta"), mientras que Belén, desde hace unos meses, sube a escena los viernes y los sábados con Aniquilados , la obra de Sarah Kane, que dirige Leonor Manso. "Estoy cansada, sí, pero vengo bastante entera teniendo en cuenta que son materiales que inconscientemente me afectan, y está bien que así sea. La propuesta es ésa: estar desnuda y frágil en escena."
* Además de Belén Blanco y Nazareno Casero, también actúan en la obra de Marius von Mayenburg (que nació en 1972 en Munich, pero a los 20 años se trasladó a Berlín, donde desarrolló buena parte de su trayectoria), Raquel Albéniz, Rodolfo Roca y Javier van de Couter. El diseño escenográfico es de Oria Puppo; el de luces es de Jorge Pastorino y el de vestuario, de Magda Banach. El diseño sonoro y musical es de Christian Basso.