November 1st, 2007
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Gottfried Helnwein
proctorul
La boda fue en casa de Gottfried Helnwein, un artista fascinado por el color de los comics a muy temprana edad, en la Alemania en crisis de la que asevera se obtenían solamente rostros que deseaban pasar desapercibidos por las calles. Así imagino mi casa, entre Vermeer y Helnwein, sin cosas ni obstáculos en el suelo, ni cuadros, solamente ventanas. A Borroughs le gustaba su arte, decía que retrataba una realidad que todo mundo conoce pero no sabe que sabe. Todo mundo sabe algo, sabe demasiadas cosas, se preocupa demasiado por la incertidumbre de los que gritan más y prefieren ser escuchados con megáfonos. La vida simple de paredes vacías es la vida simple de la mente a la espera de que lo horrible tenga una tangente para largarse. Es que me gusta mucho, no sé.

Mi gusto por Marilyn Manson tiene ya mucho rato. Por él leí Zaratustra y conocí a Anton Sandor Lavey, el máximo sacerdote de la Iglesia de Satán, ahora occiso. Las mescolanzas, me gustan más, cuando me enteré de que Jodorowsky filmaría a Manson en la secuela de el Topo, y de que Alejandro se recetaba unas hamburguesas con el flaco feo Warner, me doblé de la risa por gusto a las combinaciones y por la imagen poderosa de Manson (yo lo vi en primera fila, tengo aún un pedazo de estola que arrojó al público). Jodorowsky casó a Manson con su novia Dita Von Tesse, una mujer del tipo de los años dorados del glamour de los treintas, artista de burlesque y sadomasoquista, a la que le interesa el sexo asfixiante y el spanking rudo. Manson dijo que el discurso de Jodorowsky había sido subersivo. El cineasta se emocionó.

Mala noche no.

Ahora ya no sé qué hacer, pero me han pasado cosas raras. A veces cuento y a veces no. Pero eso es irrelevante. Si alguien sabe de física o biología, por favor, platíqueme.

Lähettänyt proctorul klo 12/17/2005 10:59:00 AM
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