June 1st, 2014
Tattoo Mag (Argentina)
Gottfried Helnwein. El arte como arma contra el abuso y la opresión.
Luciana Acuña
Un niño de postguerra.
Gottfried Helnwein nació en Viena luego de la segunda guerra, fue un niño de la postguerra. El mismo recuerda el impacto de vivir en un entorno en ruinas, donde el fantasma del Tercer Reich había dejado sus huellas nefastas, “…y el olor de la muerte estaba en el aire…” “Nunca vi a nadie reir, nunca he oído a nadie cantar. Era un mundo que se quedó inmóvil, indeciso si la vida debía continuar”. Recuerda también que las primeras manifestaciones artísticas que presenció, fueron aquellas pinturas de mártires ensangrentados torturados e imágenes de santos en las paredes de las iglesias del SXIX. Hasta que descubrió las obras del artista Carl Barks: a las fuerzas de ocupación estadounidenses (PR-oficiales) les pareció una buena idea reeducar a los niños-nazis de Alemania y Austria con un poco de cultura estadounidense, así es como llegaron a sus manos los primeros comics-books sobre el Pato Donald. Helnwein sostiene que al abrir ese primer libro fue como una epifanía, una experiencia religiosa, su refugio de un entorno oscuro y de muerte. Dice que por primera vez experimentó el color, la velocidad y el poder de la fantasía, vislumbraba un futuro brillante e infinito. Para los niños de su contemporaneidad fue un choque cultural.
American Prayer

La inocencia traicionada.

Durante su adolescencia el investigar sobre la Shoá fue casi una obsesión, el sólo hecho de descubrir cada vez más vestigios y registros de la crueldad más inimaginable, despertaron en él interrogantes que se transformaron en el leimotiv de sus producciones artísticas. La figura del niño herido se hizo una constante en su trabajo, escupiéndole a la sociedad la marginalidad de la que es protagonistael eslabón más vulnerable de la misma. Gottfried Helnwein lejos de presentar la violencia y la vulnerabilidad avasallada de manera sutil, provoca emocionalmente al espectador, para ello, la intimidad de una escena inquietante es mostrada en un tamaño monumental. El espectador es interpelado directamente por estas gigantografías, en algunos casos ubicadas en el espacio público, imposible pasarlas desapercibidas.

In the Heat of the Night

¿Cómo es ser niño en la obra de Helnwein?: “He perdido la confianza en el mundo de los adultos y su sistema de valores. En un niño veo el pleno potencial de los valores y las virtudes humanas, de la inocencia, la confianza, del amor, la compasión y la creatividad. En un niño lo ético está intacto, por eso me parece que son sagrados. Pero también son vulnerables e indefensos, y parece que los adultos, mediante sus moralismos y su modo de entender la justicia, tienden a traicionar la confianza que los niños han depositado en ellos. He estado investigando acerca de los abusos a niños en Alemania; he visto cientos de fotografías de cuerpos de niños muertos, cuerpos de niños torturados hasta la muerte, en su mayoría por sus propios familiares. Son imágenes que jamás podría olvidar. En ese sentido, mis narraciones visuales hablan de la lucha de la existencia humana, y los niños, sin duda, son los héroes de esta historia”.

Untitled

“Todo lo desagradable y perverso, toda característica negativa era proyectada en la minoría judía. Lo cual facilitó a los autores traspasar la barrera que separaba la vida y la muerte de sus víctimas. Ni siquiera de los niños se apiadaron”.

Simón Wiesenthal.

Helnwein recuerda una entrevista que le realizaron al pope de la psiquiatría de ese momento en Alemania, el Dr Gross, a quien el periodista le pregunta: “¿Es verdad que usted asesinó a 700 niños en la guerra?” Y el Dr. Gross dice: “Si” Muy relajado. Entonces el periodista le dice: “¿Me está diciendo que usted les inyectó veneno o algo así?” Y él dice: “No, lo hicimos muy humanamente porque mezclamos el veneno en la comida y los niños no se dieron cuenta de que iban a morir”

The Disasters of War 3

Helnwein queda profundamente impactado por el relato, pero sin embargo lo que más le abrumó, fue el hecho de que la sociedad de ese momento no se mostrara en desacuerdo, ni siquiera en la más mínima reacción. Rápidamente llamó al editor de la revista para pedirle una página de dicha revista para responderle con una carta pública al doctor en cuestión. Leyó nuevamente la entrevista y recreó en pintura lo que exactamente describió el doctor: “Pinté un niño comiendo, pinté un plato con comida, y su cabeza tendida en la comida con los ojos cerrados”.

Inmediatamente hubieron reacciones, su obra no pasó desapercibida y comenzaron las primeras protestas hacia la figura de este doctor asesino, finalmente se empezó a hablar del tema, la imagen se había transformado en un arma.

Lebensunwertes Leben

La iconografía cristiana en la contemporaneidad de postguerra.

A lo largo de la historia, la iconografía cristiana se vió representada en cada época de acuerdo a la contemporaneidad que la vió nacer. ¿Como sería esa concepción a partir de la reflexión de un artista nacido en la postguerra y en Alemania?

El Holocausto para Helnwein es la herencia que dejó la generación de sus padres, el artista decidió tomar como punto de partida ejemplos de la iconografía cristiana y trasladarlos a la época de la guerra. La serie Epifanías da cuenta de esta perspectiva de lectura. No hace falta representar a oficiales de la SS de manera violenta, Helnweinn es más crítico aún. Les otorga una figura digna, pero atravesados simbólicamente por las insignias del mal que representan. El bebé desnudo y el temor a la desnudez durante la segunda guerra, era el filo por donde se decidía por la vida o la muerte a causa de una simple circunsición. La Madonna, La Presentación en el templo, la Resurrección del niño o la Anunciación. Todos tópicos tradicionales de la iconografía cristiana, pero construidos bajo el influjo del horror heredado.

Como corolario puedo afirmar que la obra de Helnwein se trata del ser humano, sus protagonistas, los niños. Paradójicamente los más sagrados, también los más descuidados de la sociedad. Aun en la actualidad y sin una guerra aparente los niños reciben el peor de los tratos: son víctimas de la explotación sexual, la mano de obra barata de las grandes corporaciones, continúan siendo avasallados y ultrajados. Sin una guerra aparente la misma tesitura racionalista de genocidio que se dio durante la segunda guerra, es la misma que hoy decide quién vive y quién debe morir. Si bien Helnwein nos muestra las consecuencias de este período oscuro para nuestra historia como humanidad, también nos invita a la reflexión de que un nuevo fascismo ha surgido: el corporativismo. La unión de las empresas junto con el poder del gobierno. Helnwein sostiene: “Los nuevos fascistas no vendrán de los brutos de uniformes y botas, llevaran trajes y corbatas y estarán sonriendo”

Que mejor ejemplo que un nobel de la Paz desde la Casa Blanca decidiendo quien debe morir y quien no en medio oriente, evidentemente la ficción planteada por Orwell en 1984 ha sido superada por la pasmosa realidad.

Gottfried Helnwein posee una tremenda trayectoria en las artes visuales, ha desarrollado obras en todos los medios posibles: dibujo, pintura, fotografía, acuarela, films y performances, instalaciones, teatro y cine.

Epiphany I (Adoration of the Magi)
Denver Art Museum
Epiphany III (Presentation at the Temple)
Albertina Museum, Vienna