
Catalogue GOTTFRIED HELNWEIN - FE, ESPERANZA Y CARIDAD
Carmen Gaitán Rojo, DirectoraMUSEO NACIONAL DE SAN CARLOS, ESPACIO ABIERTO AL DIÁLOGO
Unidos los esfuerzos del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, del Gobierno del Distrito Federal —a través de su Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda—, de la Galería Hilario Galguera, del Monumento a la Revolución Mexicana, Galería Cimentación y del Instituto Nacional de Bellas Artes —por medio del Museo Nacional de San Carlos—, es que ha sido posible que hoy sea realidad la curaduría de Susan Crowley, quien logró reunir 34 piezas colosales y 14 fotografías del maestro Gottfried Helnwein. El entusiasmo y entrega de un sueño acariciado por la curadora desde 1988, cuando por primera vez se topó con los rostros gigantes de niños en Colonia, Alemania, y quiso traerlos a México, presentarlos ante la sociedad mexicana, finalmente se ha logrado tras veinticuatro años.
Luis Alberto Ayala BlancoHELNWEIN, ESPEJO DEL VACÍO
Lo que quiero insinuar es que el humor, con todo lo trágico que conlleva, es la sustancia que corre por las venas del cosmos. Dios es una caricatura de lo divino. Nosotros, como los dioses, somos personajes de un cómic que los mitos relatan desde tiempos inmemoriales. Helnwein parece mostrarnos que la imagen es anterior al hombre y a los dioses. El humor es el hálito que circunda a la creación. La risa de los dioses resuena en los oídos de los niños cuando éstos deciden emprender sus juegos. Gottfried Helnwein se limita a jugar con ellos, como un niño más.
Susan CrowleyFE, ESPERANZA Y CARIDAD: LA MIRADA DE HELNWEIN EN MÉXICO
El arte es un ritual que pretende recordarnos eso que somos pero que hemos olvidado. Niños mexicanos, en toda su fragilidad y transfigurados por el proceso artístico, serán representados. La violencia existe, es algo que no puede soslayarse, cuando tratamos de negarla o le volteamos la cara para no verla, lo único que logramos es permitir que se propague como la peste. Esos niños, una vez captados por la cámara de Helnwein, quedan transformados, dejan de ser ellos mismos para devenir iconos. En cada imagen tendremos la oportunidad de detenernos para ver y así dejar de ignorar lo que es obvio y salta a la vista. Creando un equilibrio entre el vacío y la forma se muestran para mostrarnos “algo”. La representación es simulacro y en ese simulacro se puede ver más de lo que imaginamos. A nuestro paso, en los sótanos del Monumento a la Revolución y a lo largo de su explanada, iremos encontrando las imágenes de niños que en cada mirada nos dejarán intuir aquella unidad que se rompió en el origen, ilusión que debe permanecer en el mundo aunque sea como representación artística. “Los niños de México contienen en su rostro —dice Helnwein— todo el peso del tiempo…”, también contienen la historia, los mitos, todo eso que se ha callado pero que debe contarse, de nada sirve tratar de negar o dar la espalda a la belleza que estas imágenes representan, por eso miran así, porque guardan los secretos de la historia y las historias que jamás se contaron. Hoy vuelven a tomar un sitio. El sacrificio se ha realizado.
Nicolás AlvaradoPATOMÁS EN VIENA
No todos somos Patomás pero algunos sí. Yo −lo sé− lo soy. Y Gottfried Helnwein no sólo lo es también, sino que encarna al personaje en tanto primus inter pares (y es que su don artístico habría de salvarlo de su destino perdedor). No miente cuando afirma que su obra trata de la corrupción de la inocencia −todos esos niños mutilados son también metáfora− ni cuando afirma que su agenda es justiciera, que lo que busca es señalar las iniquidades de este mundo, poner ese dedo posmoderno que es el ojo en la llaga siempre abierta que lastra a la realidad. Pero, Patomás al fin, el vengador clama en ese mismo acto venganza para sí mismo: para ese niño que nació donde no debía, en esa Viena de El tercer hombre que es el primero y el último, eterna e inescapable. Y al intentar vengar su triste destino intenta vengar el de todos, trata y falla −pero es noble su fracaso− de redimirnos, de salvarnos, de ayudarnos a huir de nosotros mismos a través de nosotros mismos. Lástima que nadie pueda arrancarnos de este vals, Mephisto Waltz acompasado y mareador al que hemos sido condenados. Doch sind wir alle Wiener?
144 pages
ISBN 978-607-605-138-2
Fe, esperanza y caridad | Faith, Hope and CharityExposición en el Museo Nacional de San Carlos | Exhibition at the Museo Nacional de San Carlosoctubre 18 de 2012—marzo 4 de 2013 | October 18, 2012–March 4, 2013Coordinación general | General CoordinatorCarmen Gaitán RojoCuraduría | CuratorSusan CrowleyCatálogo | CatalogueObra plástica | Visual artistGottfried Helnwein©Textos | TextsConsuelo Sáizar Guerrero©Teresa Vicencio Álvarez©Carmen Gaitán Rojo©Susan Crowley©Nicolás Alvarado©Luis Alberto Ayala Blanco©Marco Antonio Silva Barón©Traducción | English TranslationDebra NagaoAnne Hill de MayagoitiaDiseño | DesignAzul Morris / Urs GrafProducción electrónica | Electronic productionEl TallerApoyo técnico | Technical supportLorena SegovianoCuidado de la edición | CopyeditingMaría Luisa ValdiviaAnne Hill de MayagoitiaFotografías de solapas | Photography for flapsPascual Borzelli©Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, 2012Reforma y Campo Marte s/nColonia Chapultepec PolancoDel. Miguel Hidalgo11560 México D.F.Queda prohibida la reproducción total o parcialde los textos y/o fotografías de la presente ediciónsin la autorización expresa por escrito delInstituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.ISBN 978-607-605-138-2Total or partial reproduction of the textsand/or photographs in this book is prohibitedwithout the express written authorizationof the Instituto Nacional de Bellas Artes yLiteratura.